El paseo de Don Quijote

Despertose Don Quijote aquella mañana, tras cuatrocientos años recluido entre pergaminos, libros y artilugios informáticos, decidido a dar un paseo como antaño. Terminó por aburrirse de caballeros y aventuras de infortunios dispares y descubrió con gusto el arte oculto en las ciencias exactas y una nueva disciplina que recién despuntaba a la que denominaban informática. Pasó Don Quijote noches enteras peleándose esta vez con aparatos electrónicos, perdiendo el juicio con extrañas instrucciones de lenguajes de programación que mudaban de un día para otro en nuevas versiones que parecían no tener fin.
La primera vez que en su recién instalado aparato de televisión visionó la saga de la guerra de las galaxias comentole su fiel escudero:

-Alto precio mi señor, ha tenido que pagar el caballero Anakin Skywalker para conseguir tan brillante armadura.
A lo que el caballero Don Quijote respondió convencido:
-Ya te dije amigo Sancho, que la razón de la sinrazón del lado oscuro de la fuerza mi razón enflaquece.
Y de esta manera pasaba las noches discerniendo entre filmes y series, y las mañanas pirateando redes y equipos con los que mantener las recientes aficiones.
-¡Pardiez!, que siguen ahí amigo Sancho, y no solo eso, han construido robots que se asemejan a ellos.- Gritó alarmado al contemplar como los gigantes que antaño lo apesadumbraban y a los que creía derrotados seguían intactos e inalterados allá donde el los derrotó, encontrándose acompañados para más inri por clones metálicos de esbelta figura.
-No temáis mi señor, me temo que son inofensivos, dejadlos en paz y ya veréis como no nos hacen afrenta alguna. Son muchos mi señor y temo por nuestra vida.
-Amigo Sancho, no imagináis cuales son mis armas ahora, con ellas derrotaré esos mamotretos de garras desproporcionadas y lánguidos cuerpos-dicho lo cual, agarró las alforjas de Rocinante extrayendo un portátil con el que hackeó los motores de los molinos parando de ramplón sus aspas.
-¡Mi señor, que se han convertido en estatuas, ya no se mueven!,
¿qué clase de magia ha hecho vuestra merced, que sin tocarlos ha hechizado a esas bestias dejándolas petrificadas?, no imaginaba yo que usía se hubiera dedicado en su guarida a cultivar las artes más oscuras.
-No temáis amigo, que esto es más bien ciencia que oscurantismo, que los libros no solo me quitaron el juicio, me lo han devuelto quitándome la cordura de nuevo. Las nuevas tecnologías como así las llaman, me han perturbado más que cienes de libros de caballería en otros tiempos, y ahora ando más loco de lo que jamás lo estuve. Loco cuerdo o cuerdo loco, adicto más bien, es como lo hacen llamar, así me siento.
Y volviendo el portátil a las alforjas de Rocinante, continuó su paseo matutino, admirando en vivo las novedades de los nuevos tiempos que con pavor a veces, y con entusiasmo otras, reconocía de haberlas visualizado en su portátil.

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