Más relatos en cadena. Ciencia sin conciencia

No es cierto que tengan siete vidas, tengo pruebas. He investigado a mi criatura veinticuatro horas al día, siete días a la semana durante varios meses y he llegado a la siguiente conclusión: a partir de la tercera vida, la cosa se complica. La mañana en que mi lindo gatito se despeñó por el acantilado cuando realizaba una arriesgada maniobra de salto sin paracaídas, mi hipótesis se confirmó. Había sobrevivido a un atropellamiento accidental, a un envenenamiento como resultado de una broma macabra y al fuego amigo de una maniobra militar.

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