Más relatos en cadena. Causas injustas.

Con su gato Mishi, que no participó en la carrera porque se encontraba flojo de las articulaciones traseras, pasó la tarde viendo la tele. Saborearon con regusto tres culebrones turcos, regocijándose con las pasiones desventuradas de hermosas criaturas de corazón impoluto que eran sometidas a desmanes propios de la trilogía del padrino.
—Ves Mishi, esto es mejor que pasar la tarde corriendo por correr, querido mío—dijo mientras engullía el último trozo de pizza al tiempo que apretaba una lazada que sujetaba las extremidades inferiores del minino al sillón.

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